| Carlos's profileÓleum et operam perdidiPhotosBlogLists | Help |
|
Óleum et operam perdiditres tristes tigres November 05 Qué importantePoco a poco voy encontrando mi rutina: todas las mañanas me cruzo con un grupo de rumanos que van a trabajar a las obras que hay a unas manzanas de aquí; en el transbordo de Alonso Martínez hay un tipo con bigote que toca let it be en su acordeón; en el andén de la línea cuatro un hombre con barba y pelo largo que casi siempre lleva una sudadera de iron maiden desayuna un batido y un bollo mientras escucha música con el volumen tan alto que hasta puedo distinguir que hoy lleva ac/dc en su ipod; el portero del edificio de mi oficina friega el zaguán de la entrada sobre las 8.20; Jurgi y Miriam suelen llegar sobre las 8.25, dejan su comida en la nevera de la minicocina y encienden su ordenador; Juan llega unos diez minutos más tarde; Marta, en media hora más... Y podría seguir: los lunes comemos en un mejicano que está a diez minutos del curro; previamente, Rosario ha enviado un mail interno preguntando quién se apunta para reservar la mesa; los martes no veo a Isa porque tiene entrenamiento; los miércoles tomamos unas cañas por Tribunal; todas las mañanas cruzamos mails para saber cómo estamos; todos las noches mis padres se quejan tímidamente de que no me ven el pelo... Una vez leí que sus vecinos se enteraron de la muerte de Emmanuel Kant simplemente porque una mañana no le vieron pasar por el sitio por el que todos los días de su vida pasaba a la hora a la que todos los días de su vida pasaba.
El jueves jugamos al fútbol, no somos muy buenos, aunque hay un par de tíos que destacan. Acabé cansado y con los pies quemados, pero satisfecho de sentirme un poco parte de ellos. Hablamos, me preguntan cosas, comentamos chismes sobre profesores comunes que hemos tenido. Sin embargo, al día siguiente, todo vuelve a ser difícil. Otra vez extraño, de nuevo ese muro y no sentirme dentro y echar de menos a los míos, de nuevo solo ante el peligro, sin experiencia, sin amigos, sin conocimientos. Uno de ellos, Mario de Informática, me sorprende, porque siempre sonríe, siempre bromea, siempre me trata bien y está de buen humor.
Qué importante es la geotecnia y qué poco sé de nada. No importa, agacho la cabeza, sigo adelante disimulando, mi trabajo consiste en que nadie se dé cuenta de que soy un auténtico fiasco, un completo inútil ignorante. Claro que sé esto, ¿cómo no iba a saberlo?, sólo estaba distraído.
Y qué importante es la informática y qué mal me llevo con los ordenadores. Afortunadamente, aquí hay un departamento entero de informática dispuesto a resolverme cualquier problema... Siempre y cuando les avise vía mail. Es curioso, están ahí, a quince pasos contados, y puedo hablar con ellos y hasta tocarles, pero no van a atender mi problema si no lo ven escrito en la pantalla de su ordenador. No lo registran, parece. -¿Puedes echarme una mano?- Cero, uno, cero, uno... Me estoy pasando, en realidad me tratan bastante bien.
No puedo ver a Isa esta tarde, está en Aravaca con una amiga. Lo noto hasta en los huesos, cuando no la veo. Me voy a la Casa del Libro, a la de Fuencarral, por si hay suerte y no llega demasiado tarde y la puedo ver un rato. Compro algunos libros, regalos para mi padre, para mi prima... Sé que algunos me los voy a a terminar quedando yo, uno de Daniel Pennac sobre el fracaso escolar, por ejemplo. Cuando he terminado y no sé cómo seguir matando el tiempo y decido irme a casa, vibra el teléfono en mi bolsillo.
No es Isa, es mi padre. ¿No has hablado con tu madre, hijo? El abuelo está ingresado en urgencias, en Ávila. Está muy enfermo. Una angina de pecho. Se está muriendo.
October 27 comienzoNi siquiera tuve que llamar al timbre, la puerta estaba abierta y entré. Conocía el lugar del día que había estado haciendo la entrevista, sólo que a las ocho y veinticinco de la mañana estaba bastante más vacío que como lo recordaba: llegaba bastante pronto. Me acerqué a la secretaria.
- Hola, soy ángel, empiezo hoy aquí.
Me sonrió con franqueza, y me hizo sentir mejor.
- ¿Eres el nuevo de ingeniería marítima, verdad? - Me plantó la cara delante y nos dimos dos besos. No era lo que esperaba, pero en cierto modo me gustó.- Espera, voy a llamar a uno de tus compañeros.
El tipo en cuestión se llamaba Jurgi, aunque yo no lo entendí hasta pasadas varias horas. Solamente asentí y me presenté como si le hubiese entendido. Parecía pacífico y afable y debía estar bastante adormilado porque hablaba entre dientes y me costaba horrores entender lo que decía. Me enseñó mi puesto y me paseó por la oficina, presentándome a los que ya habían llegado.
- Qué hay, este es ángel, el nuevo compañero de puertos.
Iba de mesa en mesa y de área en área, saludando a unos y a otros, explicándome las distintas funciones y dependencias, y yo le seguía y saludaba a mi vez, un poco cohibido.
- Este es ángel, el nuevo compañero de puertos, ¿qué tal, Mario? Este es Mario, es informático, este es el área de informática, a ver si montamos un partidillo esta semana, ¿no? ¿A ti te gusta el fútbol? ¿Sí? Genial, otro más para el equipo, a ver si este año lo sacamos adelante y jugamos más en serio, esta es una sala de reuniones, aquí hay una minicocina con una nevera, en esa otra sala comemos, esto es geotecnia, esto es estructuras, aquí está arquitectura y delineación, esto es infraestructuras, ¡hola Paco! ¿Hoy comemos no? Los lunes quedamos unos cuantos y bajamos a un bar aquí al lado, se come bien de menú. ¿Te quedas hoy? Muy bien...
Pasé el resto de la mañana leyendo las normas de funcionamiento interno, firmando el contrato y familiarizándome con el proyecto con el que empezaría al día siguiente. Apenas me podía concentrar, la inquietud me roía por dentro. Todo era tan nuevo, tan distinto, todas las personas tan desconocidas y yo era tan extraño en medio de todo aquello. Mis amigos ya no estaban, mi casa ya no estaba, mi escuela ya no estaba. Solo estaba yo y esas paredes azul claro y esa ventana al fondo y toda esa gente desconocida que sabía hacer un montón de cosas que yo ignoraba por completo. Pero en una sola mañana ya me habían invitado a comer y a jugar al fútbol con ellos, eso estaba bien. Y sin embargo, qué raro era todo, qué inseguro me sentía, qué ganas tenía de llamar a alguien, a Isa, a algún amigo, a mis padres.
Por la tarde las horas se me hicieron eternas. Pregunté cientos de cosas, todas triviales, todo chorradas. A las siete menos cuarto apagué el ordenador, cogí mis cosas, me despedí y me fui. Casi nadie me contestó, todos seguían mirando sus pantallas y sentados en sus sillas. Bajé las escaleras con un ligero temblor en las piernas, resoplando de alivio, concediéndome una tregua hasta el día siguiente. Una mezcla de miedo, esperanza y cansancio infinito se apoderó de todo mi cuerpo y cuando salí a la calle y vi a Isa esperándome sonriente en la acera de enfrente me lancé corriendo hacia ella, crispado y condenadamente feliz, apretando los dientes para que no se me saltaran las lágrimas.
June 09 en el metroAhora siempre hay alguien que se queda por aquí en verano, unos porque estudian, otros porque trabajan, y otros porque no tienen un puto duro y no se pueden ir de vacaciones y así todo es mucho mejor, siempre hay algo que hacer o alguien con quien estar.
Pero de pequeño sí que era una puta tortura, te lo juro, que llegasen las vacaciones de verano era lo peor que me podía pasar. Mamá me obligaba a hacer esos estúpidos cuadernillos de deberes todas las mañanas. Como no teníamos a dónde ir siempre estábamos aquí, y los pocos amigos que tenía se largaban con sus padres a la playa o donde fuera y mamá me obligaba a ir a jugar con otros chicos de mi clase a los que no aguantaba. Si te digo la verdad, los odiaba, a todos sin excepción, pero el día era demasiado largo como para pasármelo solo en casa vagueando.
Cuando mamá se enteró por fin de que eso no me gustaba nada empezó a buscar otras cosas, y eso fue casi peor. Un verano me apuntó a un curso de francés, todas las mañanas cuatro horas. Cuatro putas horas, con un calor asqueroso que me hacía sudar los sobacos como si fueran las cataratas del Niágara, te lo juro, tío, tendrías que haberlo visto. Tendrías que haber estado allí. Otro año me apuntó a un curso de excel y ofimática, y allí estaba yo, con mis jodidos doce años, rodeado de un montón de viejos que querían encontrar un trabajo, sin tener ni la menor idea de qué hacía en medio de toda aquella mierda. Y así todos los veranos. Al principio era horrible, de vedad, pero luego cuando empecé a ser más mayor me sudaba la polla, hacía unas pellas que te cagas. Salía de casa y me pasaba por ahí la mañana, iba a ver a algún colega, me fumaba un canuto, lo que fuera. Otro año me apuntó a un campamento y eso sí que fue el puto infierno, te lo juro, todo el día rodeado de mocosos como yo cantando y haciendo marchas y jugando a yo qué se qué. Pero en un campamento te lo pasas bien, te lo digo, a no ser que seas como yo, que de pequeño estaba un poco quedao. Un tarado, te lo juro, el raro de la clase y tal. Ahora ya soy más normal y esas cosas me dan más igual, ¿no? Así es la vida, tío. Pero lo peor de todo era cuando me mandaba con mi padre, que era un desastre. Todos los días comiendo chorizo y bebiendo cerveza, o comiendo en algún bar porque no éramos capaces de cocinar nada. Nos conocían en todos los jodidos bares de los alrededores. Alguna vez lo flipaba y decía, vamos, chaval, vamos al supermercado, haremos la compra para toda la semana, carne, pasta, cebolla, haremos unos espaguetis cojonudos, y algo para cenar el sábado, qué te parece, chaval. Luego íbamos al supermercado y comprábamos treinta latas de cerveza y una bandeja de chorizo cortado en lonchas, y volvíamos a casa, y abríamos la nevera y lo único que había era más chorizo y entonces mi padre decía mierda, hemos traído lo único que ya había, y se quedaba un rato pensativo con la puerta de la nevera abierta y la luz amarilla dándole en la cara y luego la cerraba y decía bueno, por lo menos hemos comprado cerveza, vamos a tomarnos una. Lo bueno era que el pueblo estaba lleno de chavales que estaban aún más locos que yo, de verdad te lo digo, tío, quedadísimos. Hacían unas cosas a los animales que aquí en Madrid lo fliparíais, cogían a los gatos por el rabo y los volteban como si fuera un lanzamiento de martillo, joder, qué fuerte, había que pasarlo por encima de los cables de la luz. Los bichos salían disparados chillando como el diablo, lo acojonante era que caían como si nada. Y una vez un tipo, un cateto, echó a su perro en una hoguera, la noche de san Juan. El pobre bicho se quemaba y gruñía y quería salir pero el dueño le volvía a empujar dentro del fuego. No sé qué pasaría al final, esto me lo contó mi padre, que se ha pasado allí no sé cuántos veranos. Y cómo hablan todos, madre mía, yo es que me descojono cada vez que voy allí, es todo como los de la hora chanante pero a lo bestia, pero bueno, te tengo que dejar que la siguiente ya es mi parada, entonces todo bien, ¿no? Bueno tío, pues me alegro de verte, que tengas suertecita.
el hombre invisible May 27 exámenes zenUn koan es una pregunta y un enigma que plantea el maestro a su discípulo para hacerle reflexionar y comprobar sus progresos. No tiene por qué tener una respuesta y si la tiene no es, desde luego, lógica y racional. Los monjes budistas y otras religiones y tradiciones orientales los utilizan como medio de meditación en el camino hacia la iluminación. ¿Cuál era tu rostro antes de nacer tu padre? Esto es un koan.
Un antigua historia china relata que había una vez un padre que amaba a su hijo más que a sí mismo. Un día el hijo murió, y, para sopresa de todos los que le conocían, el padre no parecía afligido. "¿Por qué no lloras la muerte de tu hijo?", le preguntaban. Y él siempre contestaba: "¿Por qué habría de llorarlo? No lloraba antes de que naciese, cuando no lo tenía, tampoco lloraré ahora que ya no lo tengo".
¿Es la existencia algo circular? ¿Existimos antes de nacer? ¿Volvemos al mismo lugar después de morir? ¿Cuál era tu rostro antes de nacer tu padre? Lo bueno de tener tanto que estudiar es que no te queda tiempo para pensar mucho en estas cosas. Además, corremos el riesgo de sacarlo todo de madre, y estas cosas que son muy serias y respetables acaban por ser productos de consumo rápido new-age en los mercadillos occidentales, donde todo el mundo anda deprisa y corriendo a la búsqueda de algo que dé sentido a su vida vacía y consumista. La gente empieza a hablar de lotos, nirvanas y chakras como sus abuelos hablaban antes de naranjas o de fútbol. Es de coña. Y si no, un ejemplo.
El tummo es otra técnica de meditación budista. Los monjes, o los yoguis, tras mucho tiempo de preparación, son capaces de concentrarse de tal forma (en una fuente calurosa o luminosa, por ejemplo) que pueden pasar días enteros sentados, en pelotas, enntre la nieve y el hielo de las frías cumbres de Nepal. Una periodista americana que estuvo viviendo unos meses con un grupo de monjes en el Tibet, decidió al cabo de este tiempo que había llegado el momento y estaba preparada para ello. Como ya he dicho, hace falta mucho, mucho tiempo de preparación para ser capaz de hacer eso. El caso es que la pobre señora salió como Dios la trajo al mundo a buscar la iluminación a decenas de grados bajo cero y acabó cogiendo una pulmonía que se la llevó al otro barrio. A lo mejor ya ha descubierto cuál era su rostro antes de que naciese su padre...
Y aunque no viene muy a cuento, he aquí lo que dice el señor Melis: ahora que acabáis la carrera, no dejéis de formaros, no os conforméis con ser empleadillos, no se puede vivir con un jefe encima toda la vida. Y sobre todo, sed buenas personas y buena gente, que eso es lo primero que os queremos transmitir aquí.
el hombre invisible
February 21 fotografíasCreo que hubo días muy buenos durante esas vacaciones. Se puede ver en las fotos porque sonríes, aunque la mayoría de las veces mi rostro reflejase cierta tensión, aunque todo terminase siendo sólo un oasis en el desierto. Recuerdo un día que estuvimos haciendo un montón de planes mientras caminábamos, siempre unos metros por detrás de los demás. También hicimos muchísimas tonterías y nos echamos unas risas, y creo que, al regresar en el coche, llovía y volvíamos cansados y mojados. Aunque de esto último no estoy muy seguro.
Estaba empezando a coger velocidad en el teclado y en mi cabeza, pero he decidido frenar un poco porque van a salir cosas un poco tristes. Es verdad que no se deben borrar algunos recuerdos, es como quemar un árbol en el bosque: si arde uno, lo más probable es que ardan todos. Además, yo no quiero borrar nada. Y las cosas están bien como están, probablemente mejor de lo que merezca. Y soy un privilegiado, porque puedo decir que soy feliz y que no cambiaría nada en mi vida aunque el genio de Aladdin saliese de la pantalla del ordenador y me ofreciese esa posibilidad. Pero hay veces que la melancolía llega como un ladrón por la noche. Hay tardes en las que ciertas personas vuelven como vuelve un pájaro a su nido. Baja aleteando y se queda a pasar la noche. Por la mañana, antes de la primera luz, ya no estará allí. Y sin embargo, siempre puede volver, porque es su nido y lo hizo él.
Somos el resultado de cientos de experiencias, de océanos de tiempo recorriendo el universo, de reacciones químicas que jamás comprenderemos, de encuentros con personas, auténticos milagros andantes y parlantes perfectos en su imperfección, que hacen que el mundo gire y brille simplemente con existir. Sólo puedo decir que lo recuerdo todo, todo, con el mayor cariño del que mi pobre alma ennegrecida es capaz, que no sé si es mucho, pero que lo es todo. Y que por delante de todos nosotros se extiende, flamante y cegador, lleno a reventar de nuevas oportunidades, encuentros y experiencias, el futuro. Vamos allá. Sin miedo.
- ¡Vámonos, átomos!
- Eeeeh... Venga, vámonos.
el hombre invisible
February 06 InsultosAhora que las cosas van bien, puedo contar algo que le pasó a un amigo hace tiempo: La novia le había dejado y su vida estaba más cerca de terminar de joderse que de acabar de arreglarse, pese a ello el chico molaba, no lo podía evitar. Y eso que la gente jodida sólo suele merecer la pena a ratos cortos, cómo los partidos de béisbol o los animales del zoo. El tipo era capaz de ver la vida con mucha objetividad para una persona normal, y aún más para un chaval en su estado (no pongo jodido para no tripitir esta palabra). Pero me sorprendió cómo me contó una discusión con su hermana. Resulta que no se llevaban demasiado bien y en una de esas peleas verbales, él le dijo que era una tonta o que no tenía razón con respecto a una tontería o algo de este estilo (vamos, una nimiedad para ser su hermano) y ella le contestó que mejor que se callase, que no era nadie para hablar de la vida de ella si no era capaz de soportar su propia vida. Eso le dolió, y como tal me lo contaba poco antes de ponerme a pensar en los insultos y agresiones verbales. Le dije que no tenía que molestarle, puesto que era normal que le dijera cosas dolorosas si estaban discutiendo, pero me contestó que eso era demasiado; y no lo entendí. No lo entendí porque no entiendo que si quieres hacer daño a alguien no puedas pegarle donde duele, y si quieres herirle moralmente tampoco puedas atacarle a sus problemas. Es doloroso, pero creo que si pretendes dañar, lo propio es que pegues fuerte. Del mismo modo que pasó en Montmeló con Hamilton. Se enfadan los ingleses porque le llamaron negro. ¡¡¡CLARO!!! Pero no se lo llamaron porque los insultantes sean racistas, si no porque es diferente a lo común. Del mismo modo que si fuera muy alto le llamarían Larguirucho o si le hubieran pillado en un bar le llamarían Borracho. Y si se me quiere insultar a mí, no es lógico que se metan con lo que no me gusta, se tienen que meter con lo que me parece sublime, con lo que forma parte de mi alma y con lo que me hace vivir feliz. Que me llamen Calvo es estúpido, que me llamen Narizotas no (bueno, en realidad no me importa demasiado). Lo problemático es que te hagan daño sin estar cabreados, sin riñas previas. January 30 condiciones de contornoHay cansancios y cansancios.
Puedes jugar un partido de fútbol con tus amiguetes, de pascuas a ramos, y que se te pasen un par de horas volando, y cuando terminas te queman las plantas de los pies y os tomáis unas cañas y esa noche duermes de puta madre, aunque al día siguiente te duele todo por la falta de costumbre, pero te sientes bien. O también puedes encerrarte en tu habitación porque tienes un día para estudiar una asignatura, y no salir salvo para comer e ir al baño, comunicándote con el mundo exterior por teléfono o por mail. Y esa noche ni siquiera duermes bien, aunque estás roto y tienes sueño. Tienes la cabeza embotada porque no te ha dado el aire y piensas un montón de gilipolleces en duermevela. Y al día siguiente no te duele nada, pero casi tienes ganas de vomitar.
La gente cambia en época de exámenes. No es que les crezca la barba y las ojeras invadan sus caras, que también. Me refiero a una transformación menos evidente, que va por dentro y que se revela en gestos, resoplidos, prisas y salidas de tono. Algunos tienen miedo y se cagan, literal y metafóricamente, otros están más susceptibles y todo les molesta. Hay quien elige la violencia para desahogarse y quien se pasa de cariñoso. Recuerdo a un amigo que me golpeaba con el libro de historia o con la regla y el compás siempre antes de un examen. Teníamos 15 o 16 añitos, terminando el colegio. También me miraba mal, en medio de un examen de matemáticas o de física, porque decía que tecleaba muy fuerte en mi calculadora y le distraía. Aún nos queremos un montón. a Javi Torres le da por decir gilipolleces (aún más de las que dice habitualmente), a Elia le pasa lo mismo y se ríe hasta llorar y no puede parar y casi se ahoga, a Willie le dominan ciclos continuos de miedo-amor-odio miedo-amor-odio... A mí no sé. A veces me da por comer como un bestia, otras por devorar libros o por escribir cualquier tontería que no escribiría en ningún otro momento, como ahora mismo. También me da la mala hostia de vez en cuando y no hay quien me aguante. Y escucho música, todo el tiempo, mucha música, más todavía. Y también hay gente que sigue exactamente igual, o al menos eso parece, como Carlillos, el dueño de este espacio.
No podemos hacer nada con las cosas que no dependen de nosotros. Somos lo que somos, llegamos hasta donde podemos. Nos equivocamos, nos disgustamos, hacemos daño a quienes queremos y nos gustaría volver atrás y no decir lo que dijimos, no elegir lo que elegimos y deshacer lo que hicimos. Pero no podemos, nuestros superpoderes son superlimitados. Somos idiotas, tozudos, pretenciosos y orgullosos. Queremos entenderlo todo y controlarlo todo y a veces hasta nos creemos que es así, pero no lo es. Tal vez sea mejor aceptar las cosas como son, dejarlas fluir, no tratar de ser lo que no somos. Asumir lo que no entendemos, lo que no controlamos ni compartimos, con paz y tranquilidad. Buscar la calma y la sabiduría suficientes para levantarnos con esperanza otra mañana. Aceptar las condiciones de contorno, porque todo juego tiene unas reglas. Y yo me muero por seguir jugando.
el hombre invisible January 21 fútbolAmo el fútbol y no lo puedo evitar, por eso os voy a recomendar algunas páginas y cosas así:
1.- El Bar Deportes, donde el camarero es un cachondo. 2.- Los Diarios De Fútbol, donde aprenderás infinito. 3.- El Brit Corner, para los amantes de la liga inglesa. 4.- Un aficionado del Nottingham Forest. Por cierto, la cancioncilla que tenía el anuncio de ING Direct es el himno de este equipo, acojonante, eehh. Os recomiendo la canción también. 5.- La canción de You´ll never walk alone de Jerry and the peacemakers. Es la que cantan antes de los partidos en Anfield. 6.- Videos de Matt Le Tissier, un futbolista enorme en un modesto equipo como es el Southampton. Lo que no tiene enlaces es porque son canciones que supongo que estarán en el emule, pero no lo sé. Si es ilegal y esas polladas no me echéis la culpa. Puedo apostarme que nadie verá estos enlaces, al menos no todos, pero los pongo porque me haría una persona increíblemente feliz que los pudieramos comentar un día de estos. No sabéis cuanto. ALgun otro día os contaré alguna anécdota mía con el fútbol o lago así.
December 18 zapNo me puedo concentrar en nada.
En mi cabeza hay un loco haciendo zapping.
el hombre invisible December 04 mudoUno puede cometer la arrogancia de pensar, de vez en cuando, que puede encontrar una palabra de aliento que ofrecer a los demás en cualquier situación por el hecho de ser una persona observadora, tranquila y reflexiva. La muerte, sencillamente, es algo para lo que no estamos preparados. Una vez ante ella caben la duda, la tristeza, el dolor, la rabia, la incomprensión, el absurdo.
A mí me cabe también la esperanza.
el hombre invisible
November 22 sucedió en mi cabezaEl señor Gardeta caminaba por la clase mientras explicaba la lección, paseando entre las primeras filas de pupitres, subiendo algunos escalones para intimidar a los que se sentaban en las últimas, volviendo de nuevo hacia atrás, la cabeza erguida, la voz potente y un poco chillona. En un momento dado, al volver hacia la mesa del profesor, tropezó con el escalón de la tarima. Se trastabilló, se balanceó de forma ridícula durante unos segundos con los brazos abiertos como un funambulista y terminó por caer al suelo de forma grotesca, todo lo largo que era, con un ruido sordo y pesado. PLOF.
Contuvimos la respiración y nadie, nadie se rió.
Y nadie se levantó para ayudarle.
el hombre invisible November 06 Que vuelva a escribirQue vuelva a escribir, dicen. Ja. Como si fuera tan fácil.
He pensado muchas veces sobre esto, desde que empecé a escribir chorradas sobre mis profesores y compañeros de clase cuando tenía 13 años. Terminé llegando a la conclusión de que hay tres supuestos, tres situaciones en las cuales una persona que no viva de ello se siente empujada a escribir. Lo que sea, sobre lo que sea.
Lo primero es tener algo que decir. No importa qué, sólo algo. Una idea, un discurso, una reflexión, una emoción. Algo que te ronda en la cabeza, que te muerde por dentro, que ocupa tu pensamiento en clase, o en el metro o esperando a que tu hermana salga del baño. Cuando tienes algo que decir, puede que decidas hacerlo por escrito. Así se han parido miles de grandes obras filosóficas, políticas, religiosas, sociales... desde Nietzsche hasta Juan Pablo II, desde Kant hasta el jodido libro rojo de Mao.
A lo mejor hace mucho que no escribo nada porque no tengo nada que decir. Nada serio o importante, al menos.
El segundo supuesto es tener una idea brillante. Algo que nadie haya escrito antes, algo que te pille de sorpresa, que precipite el final del texto de forma inesperada, que te haga tapar los últimos párrafos con una mano para evitar la tentación de leerlos antes de tiempo porque no cabes en ti de ansia, prisa, curiosidad y emoción. Algo punzante y asombroso, para terminar relatos a lo Julio Cortázar o para desarrollarlos a lo Jorge Luis Borges.
Hace una eternidad que no se me ocurre nada brillante.
La tercera situación en la que alguien cogerá papel y lápiz, o pc de mesa o portátil y escribirá, sin que su vida dependa de ello, es el dolor. Cuando estás jodido escribes. Vaya que si escribes. Vas andando por la calle pensando como escribiendo, viendo las cosas como escribiendo, hablando con la gente como si fueran personajes de tu obra no finalizada. Purgas el dolor en un papel, a toda hostia, con mala letra, retorcida y encojida, escupes la frustración y la presión en borbotones de palabras, quemas tus demonios alimentando la hoguera con frases intensas, transparentes, veraces y patéticas. Tratas de proyectar lo que eres, lo que te duele, en una historia, en una carta, en un artículo o en un post para ver si así te libras de ello, de eso. De él o de ella. A veces funciona. Otras no. Y otras, te sale el tiro por la culata y descubres asombrado que funcionó, aunque no como tú esperabas. Funcionó porque has aprendido, porque de alguna manera que es un poco mágica, lo que escribiste te ha ido cambiando.
Y ahora es cuando me doy cuenta de que también llevo bastante tiempo sin estar jodido. De que estoy bien, muy bien. De que no se me ocurre cómo demonios podría ser más feliz. Así que, qué coño. Que les follen, a la literartura y a la madre que la parió. Cuando uno esta contento, no debería estar jodiendo el tiempo con tonterías. Vamos, digo yo.
el hombre invisible September 14 a cagarlaSeguir siempre los mismos rituales, que si hago la gracia, que si digo tal cosa, y al día siguiente no ha ocurrido nada. Pues me he cansado.
No quiero volver a amanecer con lágrimas en los sueños, ni con el pantalón mojado de mearme de miedo. He decidido afontar esta jodida situación.
Sin duda, cuando vuelva a planterarse lo de todos los jueves por la noche (dentro de 6 días exactamente) agarraré la situación por los cojones y le diré:"..."
¿que coño le diré?
¿Cómo puedo huir de mi mismo?
No puedo negarme, soy así y sé que la próxima vez que ocurra volveré a sentirme igual, volveré a hacer lo mismo y sólo cambiarán mis palabras, que sonarán más huecas que la vez anterior.
Me parece una mierda el cine, nunca enseña nada útil. Te enseña a enamorar a la gente y a caerles genial, pero luego, lo difícil, el aguantarles día a día, con sus misma gracias, con sus ojeras y con su barba mal afeitada. Me cuesta horrores reirme de lo que dicen y, lo que más me jode, es que noto cómo ellos se ríen de mis patrañas por obligación, y aún así no puedo dejar de soltarlas una tras otra por mi boca.
Ramón August 21 EXTREMODURO"me gusta mucho tener ideas contradictorias, porque así, aunque siempre la cago, siempre tengo la razón."
"¿A quién le importa cómo está mi alma? más triste que el silencio y más sola que la Luna. Y qué importa ser poeta o ser basura." March 18 ...- ¿Sabes? soy una persona que piensa mucho las cosas, pero cuando estoy contigo todo ese orden que tengo se viene abajo. No es que desaparezca, pero es más confuso y pasa a un segundo plano.
- ¿Sabes? a mi me pasa al revés. Nunca tengo nada claro excepto cuando estoy contigo. Entonces veo todo mucho más sencillo. Será que siempre hay alguien con la cabeza despejada por lo que seguimos juntos.
- Qué tontería, si acaso será porque nos queremos o algo así.
- Ya, pero sonaba curioso el contraste. Seguro que un relato con eso de fondo quedaría bien.
- Tú eres el escritor, ya sabes.
- Y tú la musa, por lo que tú tienes que inspirarme primero.
- Qué tonterías dices.
- Ya, es verdad.
- Te quiero.
- ¿Puedo besarte?
- Claro, idiota.
March 14 paños calientesCon esa cara de cordero degollado, con esa mueca confundida con sonrisa, con esas ganas de joder sin que se enteren y con esa estupidez que siempre llevas por bandera. Pareciendo que nunca tienes culpa pero culpando a quienes te rodean sólo por el hecho de existir.
Creyendo que quienes no tienen tu opción tienen una equivocada es como tirar piedras a la puta que te la chupa. Si alguna vezdescubres porque no elegí lo que tú te llevarás la sorpresa de que estuve allí, pero que todo lo que tienes lo deseché por burdo y banal, que si no soy como tú es porque tras haberlo sido decidí no ser un gilipollas.
Con cariño: Don Ramón
Por cierto, si me preguntan cómo estoy, esté como esté les mentiré. February 12 Soledad y dudasEs jodido estar solo.
Los días pasan sin que haya nada que reseñar. A veces sí lo hay, algo extraordinario ocurre que ilumina tu vida como un relámpago en la noche y te da esperanza para enfrentarte al futuro. Pero cuando no sucede nada, entonces las paredes de tu cuarto se te echan encima, la gente se te pega más en el metro, las palabras suenan vacías y toda la música es triste, incluso la que antes no lo era. No hay catástrofes, no hay grandes tragedias, nada terrorífico te alcanza, nada extraordinario a lo que enfrentarse con agallas, es tan simple y cotidiano que hacerle frente ni siquiera tiene mérito. De hecho, no hay nada que enfrentar: estás solo.
Suelo pensar que, antes o después, algo sucede. Algo tiene que pasar. Alguna vez. Pero no llega. O sí. Y a veces estás esperándolo y cuando llega, casi prefieres que no hubiera venido porque es el principio de un jaleo mayor. Más incertidumbre, más sufrimiento, para ti, tal vez también para otros.
La vida es una losa demasiado pesada algunos días, algunas semanas. Todo sucede delante de ti pero nada te toca. Nada te incluye, estás al margen, como un niño pequeño que, sentado en la orilla, no se atreve a meterse en el agua mientras todos los demás chillan y corren y chapotean y salpican alborozados. Y cuando se atreve, la corriente se lo lleva justo cuando empezaba a disfrutar de verdad. Tranquilos, el niño sobrevive.
Me parece vislumbrar un camino, pero no sé si quiero tomarlo. No sé si debo. No sé si puedo. Y permanezco en la orilla.
Esto es desesperante.
Mañana saldrá el sol, o lloverá, y será distinto y yo estaré bien. Pero hoy estoy exhausto. Deja que me queje un poquito... Sólo hoy. Y mañana, en medio de todo este caos, en el centro de este inmenso lío, en la desastrosa confusión de mi vida, de este loco, loco mundo, colócame donde quieras.
el hombre invisible
February 11 oración del siglo XXITe busco. Como un niño perdido en un gran centro comercial busca a su madre, desesperado y empezando a ponerse nervioso, acelerando cada vez un poco más sus cortos pasos, confiando ciegamente en que te encontraré en cuanto doble esa esquina y enfile el siguiente pasillo, así te busco.
Te necesito. Como un chaval que se ha metido en un buen lío necesita a su padre y descansa en cuanto reconoce su rostro en medio de todos los demás, sabiendo que el abrazo será más fuerte que el reproche, así te necesito.
Te quiero. A veces de forma altruista y sincera, otras por interés, sin saber porqué siempre, de puro agradecimiento, como respuesta a todo lo que no sé explicar, olfateando mi certeza de ti, reconociendo mi soledad, jamás de igual a igual, así te quiero.
Te siento. Los días de lluvia y gotas tranquilas detrás de mi ventana, en los crepúsculos azules y rosas, en los jirones de nubes al final de la tarde, en las hojas caídas, en el fuerte viento que las tira y me envuelve y me despeina, me sacude y me despierta, en la gente que me rodea y me sonríe y me quiere o me hace daño, en la que me espera en casa, en la que se acuerda de mí, en la que yo recuerdo, en las películas que me gustan, en la música que me mueve, en la penumbra en mi habitación, inconfundible, inabarcable, inevitable, fuerte, así te siento.
No tengo ni puta de idea de a dónde apunto. No sé si tengo que seguir este camino. No sé si la tormenta está acabando o no ha hecho más que empezar. Mantenme a flote. Ponme en el buen rumbo. Llévame, con fuerza y confianza, hacia delante.
el hombre invisible January 13 Juego de dibujos en clase de hidráulicala esperanza es un árbol seco en un valle inundado
una rana es una rana y un despacho es un despacho
pero el mío tiene un ordenador y el de carlos, una papelera
un cigarrillo es un rato fuera, compartiendo el frío y el sol y el cielo azul o gris
la dificultad es una montaña colosal, imposible de escalar
y también un gol de penalti marcado por la escuadra
el hambre es una mesa puesta a las dos menos cinco
la sed es una gota de agua que no llega a caer
la suerte es una carambola imposible sobre una mesa de billar
el sexo es una espiral vertiginosa, un laberinto
es la espalda curvada de una mujer
y el amor, creo
es la vida
es todo esto y mucho más
es lo único que cuenta
el hombre invisible
December 21 Es esa clase de genteNo me mires con esa cara de idiota, yo no tengo la culpa de que la vida no sea lo que esperabas de ella. Así que estás decepcionado, así que te sientes solo y angustiado, así que piensas que vas a permancecer así hasta el fin de tus tristes días, cuando no habrá nadie en tu lecho de muerte llorando porque definitivamente te vas. Pues te jodes. Los demás también sufrimos, tenemos problemas aunque no lo creas. Nos suspenden asignaturas, nos cargan de trabajo, nuestros jefes nos enmarronan cada vez que pueden, nuestras parejas nos dejan. Los demás también nos sentimos a veces tristes o solos o humillados o marginados o abandonados o cabreados. ¿De verdad no se te había ocurrido pensarlo? Pues sucede. Las pelusas de tu ombligo no son el único problema de la humanidad, así que comprenderás que si llegas tarde a esa cena, no encuentras tus zapatos, te agobia tu trabajo, o te ha salido un grano en la cara que además te duele un montón, el resto del mundo no puede pararse para mirarte y suspirar y exclamar todos a coro "¡qué pena nos das"!. No. Te jodes. Como los demás. Te jodes y levantas la cabeza y miras adelante y caminas con fuerza, con más fuerza, mucha más. Te lanzas de cara contra tus problemas y los agarras del pescuezo y los zarandeas y golpeas hasta que sean ellos los que huyan despavoridos de ti y no tú de ellos como acostumbras. Y espabilas, y te decides de una vez por todas a apostar por la felicidad, si es que quieres. Pero no ésa que venden en las tiendas o en los bares o en los campos de fútbol. No ésa falsa de plástico que venden enlatada en los supermercados de experiencias. Me refiero a la de verdad, la absoluta y verdadera y radical que no depende, NO PUEDE DEPENDER DE LAS CIRCUNSTANCIAS.
Así que tú decides.
Y si te duele la cabeza, te vas a otro sitio, pero no me pidas que quite la música.
el hombre invisible November 15 a cerca de todo o de nada estos últimos díasConozco un tipo que tiene mucho éxito con las mujeres. Raro es el fin de semana que no triunfa con alguna. Para algunos es un auténtico gurú. Hay otro que tiene una libreta en la que las clasifica, nombre, número de teléfono, principales características (alta o baja, rubia o morena, simpática, aburrida, folla bien, la chupa de maravilla). También conozco algunos que no han estado con una chica en su vida, y lo anhelan, y otros que no y están bien cómo están. Algunos amigos míos tienen novia y la tratan bien, con cariño, con respeto, con amor al fin y al cabo, y les va bien o a veces mal.
Pero al final, el gurú y el de la libreta y el que nunca estuvo con una chica están solos. En el fondo solos. Final y esencialmente solos. Y el que está con ella bien o mal, puede que no lo esté, o puede que esté más solo de lo que piensa, o que lo vaya a estar de un momento a otro el pobrecillo, cuando menos se lo espere.
La gente está sola. El mundo está solo. Solo y cabreado y cansado y mojado de pies a cabeza en un día de lluvia en el que ha perdido el autobús y el viento se ha llevado su paraguas.
Por otro lado, hoy estoy cansadísimo. La puta vida me tiene contra las cuerdas. Pero yo prefiero levantarme y arriesgarme a recibir otro uppercut en mis señoras narices hinchadas y sangrantes, que rendirme y no saber qué habría pasado. Y el caso es que algo tiene que pasar, tarde o temprano algo tiene que ocurrir. Tiene que haber algo más, un secreto, ¿dónde coño se ha escondido la vida, que no la veo?
Tengo un profesor que es la caña. Es feo y delgado y larguirucho y parece un yonqui rehabilitado. Siempre sonríe, pero no sólo eso. Sonreír es más o menos fácil. Lo difícil es contagiar. Y él lo consigue. El muy cabrón contagia. Sospecho que conoce el secreto, el muy. Cualquier día me planto en una tutoría y le pregunto, nada sobre puertos ni costas ni diques ni basura de ésa que apenas es un pasatiempo, sino directamente, tío, lo sabes, y sé que lo sabes, necesito que me lo digas, cuál es el puto secreto.
Seguro que se queda flipado.
Y no me vengáis con comentarios del tipo "el secreto es...", que os conozco y sé que no lo sabéis. Os estáis tirando el rollo. No sabéis un pescao.
Buenas noches.
el hombre invisible October 18 vomitonaNo se lo contéis a nadie...
...Tengo superpoderes.
Me confundo entre la gente, me pierdo entre la multitud. Estoy ahí pero no me ves, hablo pero no me escuchas, te toco pero no lo sientes. Puedo decir lo que quiera, hacer lo que quiera, pensar lo que quiera. Jamás te enterarás. Puedo joderte todo lo que quiera, nunca pensarás que fui yo. Puedo odiarte todo lo que quiera, no podrás hacer nada al respecto. Puedo olvidarte como una hoja en blanco, te perderás y ni si quiera te darás cuenta.
Puedo ayudarte cuando te vea caer, pero puedo decidir no hacerlo. Puedo salvarte cuando arda hasta consumirse la basura de la que te has rodeado, cartones y plásticos, brillantes pero vacíos, o puedo quedarme quieto y ver cómo te quemas con ellos, en el centro de la pira. Puedes buscarme con la mirada para aferrarte a mí antes de sucumbir a la tormenta que tu ingenuidad desencadenó, pero sólo encontrarás mi mano si yo quiero que la encuentres. Sólo me verás si yo quiero que me veas.
Mola ser invisible.
el hombre invisible
October 08 no lo suficienteMi amigo aspiró con fuerza la última calada. Luego tiró la colilla, me dio una reconfortante palmada en la espalda y, mientras soltaba el humo, me dijo:
- Y recuerda, eres demasiado grande para una canción.
Luego se fue.
Me quedé solo. Era de noche y hacía un poco de frío. Caminé, un poco triste. Demasiado grande para una canción. Tal vez. Pero no lo suficiente para una mujer.
el hombre invisible
September 22 lecturaBendita lectura que me salva de las garras de la locura.
a veces no entiendo lo que leo, pero eso es un detalle nimio comparado con el placer que me da leerlo.
September 15 esperándomeTras un rato en el gélido verano de madrid he vuelto a casa para descansar. En la puerta me esperaba mi pereza, que es una compañera muy fiel (nunca se ha ido con otro), la he mandado al garete y ahora me siento mal de hacerla ir a un sitio que no conocemos ninguno de los dos. Espero que vuelva sana y salva para así poder odiarnos mutuamente como solemos hacer.
Te he hecho de menos y ahora que no estás te echo de menos.
|
|||||
|
|