Carlos's profileÓleum et operam perdidiPhotosBlogLists Tools Help

Blog


    June 09

    en el metro

     
    Ahora siempre hay alguien que se queda por aquí en verano, unos porque estudian, otros porque trabajan, y otros porque no tienen un puto duro y no se pueden ir de vacaciones y así todo es mucho mejor, siempre hay algo que hacer o alguien con quien estar.
    Pero de pequeño sí que era una puta tortura, te lo juro, que llegasen las vacaciones de verano era lo peor que me podía pasar. Mamá me obligaba a hacer esos estúpidos cuadernillos de deberes todas las mañanas. Como no teníamos a dónde ir siempre estábamos aquí, y los pocos  amigos que tenía se largaban con sus padres a la playa o donde fuera y mamá me obligaba a ir a jugar con otros chicos de mi clase a los que no aguantaba. Si te digo la verdad, los odiaba, a todos sin excepción, pero el día era demasiado largo como para pasármelo solo en casa vagueando.
    Cuando mamá se enteró por fin de que eso no me gustaba nada empezó a buscar otras cosas, y eso fue casi peor. Un verano me apuntó a un curso de francés, todas las mañanas cuatro horas. Cuatro putas horas, con un calor asqueroso que me hacía sudar los sobacos como si fueran las cataratas del Niágara, te lo juro, tío, tendrías que haberlo visto. Tendrías que haber estado allí. Otro año me apuntó a un curso de excel y ofimática, y allí estaba yo, con mis jodidos doce años, rodeado de un montón de viejos que querían encontrar un trabajo, sin tener ni la menor idea de qué hacía en medio de toda aquella mierda. Y así todos los veranos. Al principio era horrible, de vedad, pero luego cuando empecé a ser más mayor me sudaba la polla, hacía unas pellas que te cagas. Salía de casa y me pasaba por ahí la mañana, iba a ver a algún colega, me fumaba un canuto, lo que fuera. Otro año me apuntó a un campamento y eso sí que fue el puto infierno, te lo juro, todo el día rodeado de mocosos como yo cantando y haciendo marchas y jugando a yo qué se qué. Pero en un campamento te lo pasas bien, te lo digo, a no ser que seas como yo, que de pequeño estaba un poco quedao. Un tarado, te lo juro, el raro de la clase y tal. Ahora ya soy más normal y esas cosas me dan más igual, ¿no? Así es la vida, tío. Pero lo peor de todo era cuando me mandaba con mi padre, que era un desastre. Todos los días comiendo chorizo y bebiendo cerveza, o comiendo en algún bar porque no éramos capaces de cocinar nada. Nos conocían en todos los jodidos bares de los alrededores. Alguna vez lo flipaba y decía, vamos, chaval, vamos al supermercado, haremos la compra para toda la semana, carne, pasta, cebolla, haremos unos espaguetis cojonudos, y algo para cenar el sábado, qué te parece, chaval. Luego íbamos al supermercado y comprábamos treinta latas de cerveza y una bandeja de chorizo cortado en lonchas, y volvíamos a casa, y abríamos la nevera y lo único que había era más chorizo y entonces mi padre decía mierda, hemos traído lo único que ya había, y se quedaba un rato pensativo con la puerta de la nevera abierta y la luz amarilla dándole en la cara y luego la cerraba y decía bueno, por lo menos hemos comprado cerveza, vamos a tomarnos una. Lo bueno era que el pueblo estaba lleno de chavales que estaban aún más locos que yo, de verdad te lo digo, tío, quedadísimos. Hacían unas cosas a los animales que aquí en Madrid lo fliparíais, cogían a los gatos por el rabo y los volteban como si fuera un lanzamiento de martillo, joder, qué fuerte, había que pasarlo por encima de los cables de la luz. Los bichos salían disparados chillando como el diablo, lo acojonante era que caían como si nada. Y una vez un tipo, un cateto, echó a su perro en una hoguera, la noche de san Juan. El pobre bicho se quemaba y gruñía y quería salir pero el dueño le volvía a empujar dentro del fuego. No sé qué pasaría al final, esto me lo contó mi padre, que se ha pasado allí no sé cuántos veranos. Y cómo hablan todos, madre mía, yo es que me descojono cada vez que voy allí, es todo como los de la hora chanante pero a lo bestia, pero bueno, te tengo que dejar que la siguiente ya es mi parada, entonces todo bien, ¿no? Bueno tío, pues me alegro de verte, que tengas suertecita.
     
     
    el hombre invisible

    Comments (1)

    Please wait...
    Sorry, the comment you entered is too long. Please shorten it.
    You didn't enter anything. Please try again.
    Sorry, we can't add your comment right now. Please try again later.
    To add a comment, you need permission from your parent. Ask for permission
    Your parent has turned off comments.
    Sorry, we can't delete your comment right now. Please try again later.
    You've exceeded the maximum number of comments that can be left in one day. Please try again in 24 hours.
    Your account has had the ability to leave comments disabled because our systems indicate that you may be spamming other users. If you believe that your account has been disabled in error please contact Windows Live support.
    Complete the security check below to finish leaving your comment.
    The characters you type in the security check must match the characters in the picture or audio.

    To add a comment, sign in with your Windows Live ID (if you use Hotmail, Messenger, or Xbox LIVE, you have a Windows Live ID). Sign in


    Don't have a Windows Live ID? Sign up

    larawrote:
    Lo de los gatos y el perro era innecesario.
    June 10

    Trackbacks

    The trackback URL for this entry is:
    http://perdidi.spaces.live.com/blog/cns!B14BE461E5A26CC2!388.trak
    Weblogs that reference this entry
    • None